Tras el paso de la Conaie por el Gobierno de Lucio Gutierrez, ¿cuál ha sido el aprendizaje ?
Aprender de los errores fue fundamental.
¿Qué aprendieron ?
Que no hay que ir con gente que no tenga procesos políticos sólidos. Que hay que garantizar una posición ideológica y política y que no hay que actuar de acuerdo a intereses ni por cálculos electorales.
¿Por eso no apoyaron en 2006 a Rafael Correa ?
No queríamos repetir el fracaso que pasó con Gutiérrez. Algunos dirigentes querían pero, como yo era presidente de la Ecuarunari, quisimos salvar el proceso político. No conocíamos al economista Correa, a no ser por sus declaraciones y su activismo político de unos tres meses, que no eran ninguna garantía para el proceso de lucha que llevamos adelante.
Él planteaba cosas parecidas a las de ustedes...
Hemos compartido agendas : yo lideré un levantamiento por la Asamblea Constituyente. Nos movilizamos contra el TLC. Él dijo que no lo iba a firmar, que sacaría la base de Manta y que haría la revolución agraria.
Ha cumplido : sacó la base de Manta y no ha firmado un TLC.
No es un cumplimiento, ese es un esfuerzo de 20 años de lucha del pueblo. La Constitución no es obra del presidente Correa, sino el fruto del esfuerzo del conjunto de ecuatorianos que queríamos desmercantilizar la Constitución y el país.
Si el objetivo de los políticos es el poder, ¿ustedes perdieron la oportunidad al no apoyar a Rafael Correa ?
Para nosotros no es suficiente ganar las elecciones y estar en el poder. Lo más importante es transformar la naturaleza del poder. Cambiar la relación vertical de la democracia por una mucho más horizontal.
Pero en Montecristi hicieron una Constitución hiperpresidencialista. Se dirige desde arriba y no se propicia el diálogo horizontal.
La Constitución de Montecristi puede tener fallas, pero es garantista. Reconoce un Estado plurinacional y una democracia participativa. Que el presidente de la República y, especialmente, el señor Alexis Mera la reinterpreten, para seguir reencauchando la partidocracia y la práctica de concentrar el poder, es otra cosa.
¿Qué van a hacer para recuperar la esencia de la Constitución ?
Vamos a seguir construyendo la democracia real. Desde que ingresé como presidente de la Conaie, llamé a todos los movimientos sociales y a los partidos de izquierda para que nos unamos. Ese esfuerzo hemos hecho.
¿Lanzar como candidato a Alberto Acosta le hace sentir un triunfador ?
No. Yo no soy el triunfador. Es el sector progresista del país que ha buscado ese objetivo desde hace mucho tiempo, sin lograrlo hasta ahora.
¿Qué se hizo ahora para lograrlo ?
Las circunstancias políticas se han dado. Pero también hay una visión clara de la dirección del movimiento indígena, de no actuar simplemente por oportunismos coyunturales o electorales, sino por objetivos políticos a largo plazo.
Han anunciado movilizaciones para que el CNE reconozca a Pachakútik. ¿Hasta dónde llegarán ?
Será una marcha para demostrar nuestra inconformidad con el CNE y en defensa de la democracia.
¿A cuánta gente esperan reunir ?
Deberíamos salir los que queremos defender la democracia y vivir en libertad.
¿Cuántos indígenas esperan juntar ?
No podríamos decir cuántos. Pero sí vamos a tener una buena presencia.
¿Será un acto de demostración de la fuerza ?
No. De ninguna manera. No estamos en competencia. Nuestro principio es defender la democracia, las libertades y la Constitución.
¿Hay alguna intención contra ustedes ?
En su objetivo de concentrar el poder, escoger con quién enfrentarse, convertirse en partido único y borrar la democracia, quieren eliminar al movimiento Pachakútik y perjudicar al movimiento indígena.
¿Cómo se van a mover en la campaña electoral ?
Se está elaborando ya la agenda, pero vamos a recorrer las provincias, cantones y comunidades, para escuchar y dialogar con la gente.
¿Una campaña a pie ?
Una campaña a pie porque no tenemos plata. Nuestros candidatos no pertenecen a la banca, ni al gran empresariado ni tienen los medios públicos como el presidente Correa. Vamos a apelar a la conciencia de los ciudadanos.
¿Cuánto es para Humberto Cholango un latifundio ?
Un latifundio no es solamente la concentración de la tierra, sino la explotación, la concentración de los medios de producción. El latifundio debe ser regulado, pero no estamos en contra de la propiedad privada, que no se mal interprete, ni tampoco estamos en contra de la inversión privada. Hay que garantizar la inversión privada y respetar la propiedad privada.
¿Para procurar la seguridad alimentaria propiciarían un encadenamiento productivo que involucre a los sectores empresariales ?
Hemos planteado debatir sobre qué modelo económico queremos. No solo queremos encadenarnos bajo una lógica de producción, como dice el presidente, aunque metas transgénicos. El problema no es solamente producir, sino socializar la economía.
El presidente dice que los transgénicos no son del todo malos y que hay que revisar la decisión de Montecristi.
Hay que respetar la Constitución Política del Estado.
¿Se oponen a los transgénicos ?
Hay algunos estudios que demuestran que para producir transgénicos se debe fumigar más de lo que fumigaban en la frontera norte con Colombia, con glifosato.
¿Hay un acuerdo con la Fenocín y la Feine para negociar la aprobación de la Ley de Tierras ?
Hemos avanzado en construir un diálogo de respeto, aprendiendo de las lecciones que han quedado tras los errores del pasado. La unidad del campo es necesaria para poder avanzar en cuatro cosas fundamentales : aprobación de la Ley de Tierras y Territorios, aprobación de la Ley de Aguas, luchar contra la criminalización y la acusación de terroristas y la consulta previa libre e informada.
De los programas sociales del presidente Correa, ¿cuáles continuarían en un eventual Gobierno de la coordinadora ?
Del presidente Correa, no sé. Pero los que hay que rescatar son los del vicepresidente Moreno, que ha hecho las misiones, que han beneficiado a los sectores más desprotegidos. Hay que fortalecerlos.
¿Han recibido solidaridad de la sociedad por el enjuiciamiento de los dirigentes indígenas ?
A veces hemos sentido indiferencia de la sociedad. Pero no es un problema solo de los indígenas, sino de la estructura política e, inclusive, jurídica del Ecuador. Hace tres semanas, la Corte Nacional de Justicia ratificó la sentencia de criminalizar la protesta social y las movilizaciones, acusando de terrorismo y rebelión. Pero después serán los profesores, los estudiantes, algunos intelectuales, la clase política.
¿Cómo se frena esto ?
Haciendo conciencia y rechazando categóricamente. ¡Cómo van a ser terroristas indígenas pobres, campesinos humildes, trabajadores y agricultores !
¿Qué ha pasado con el ministro de Agricultura, que ha sido un aliado del movimiento indígena ?
No lo sé. A veces creo que es cierto lo que dice Alberto Acosta : que algunos que dicen que son de izquierda están al fondo y a la derecha del Gobierno.
El ministro Ponce ha estado toda su vida cerca del movimiento indígena.
Hemos visto que ha habido gente comprometida, pero no entiendo cómo pueden estar en este Gobierno, mientras a los indígenas se les enjuicia, se persigue a dirigentes y se pone en duda la libertad de expresión. No entiendo por qué pueden estar ahí, en un Gobierno capitaneado por Alexis Mera y los Alvarado. Gente que ha luchado tanto tiempo por defender la democracia, por defender los derechos humanos y las libertades.
Pero también hay indígenas en cargos importantes y como embajadores.
Por eso digo que no entiendo por qué están a lado de los Mera y Alvarado.
¿El paso por el poder les ha vuelto escépticos a ustedes ?
Nosotros creemos que hay que construir el poder y hoy, más todavía, estamos convencidos de que tenemos que confiar en un proceso político.
¿Este Gobierno les ha arrebatado parte del poder en algunas provincias ?
De ninguna manera. En la consulta popular ganamos en 12 provincias, a pesar de que el presidente Correa decía que nos iba a golear cuatro a uno o tres a uno. Nosotros les ganamos donde tenemos fuerza con base organizativa. El presidente decía : « Dos emponchados, dos emplumados están en la marcha ». Pero llegamos miles de personas a Quito, a pesar de que nos impidieron por todos los medios, inclusive, no nos querían dejar entrar a El Arbolito. Pero, ante el país, entramos triunfantes a la ciudad.
¿Cómo visualiza el movimiento indígena una democracia moderna ?
La democracia moderna tiene que fundamentarse en el respeto y en el diálogo. La democracia moderna no tiene que cerrarse dentro del marco de las fronteras. Hay que mirar la nueva integración de las naciones. Hay que mirar el mundo multipolar que se está formando. Hay que mirar y analizar, también, toda la gran crisis económica que están viviendo en Europa, así como el surgimiento de las nuevas tecnologías y las redes sociales.
¿Reflexionan sobre cómo actuar ante estas nuevas realidades para no perder la modernidad y tampoco la esencia indígena ?
Sí. Y decimos que, a pretexto de ir al paso de la modernización, no podemos caer en la homogenización científica y cultural. Eso sería perder los valores esenciales de la diversidad que son nuestra fuerza y deben ser la riqueza de la nueva democracia. Hay que estar al tanto de eso, pero sin abandonar nuestra identidad. En el caso de indígenas, nuestra identidad, nuestra cultura, nuestro idioma o nuestro territorio. Como indígenas, no queremos imponer nuestros valores, nuestra cultura. Pero tampoco nos pueden imponer a nosotros. Cuando no se respeta esta diversidad, vienen los Gobiernos autoritarios.